Como hemos mencionado, la Correduría Pública surge por la necesidad imperiosa de contar con un especialista auxiliar del Comercio y del Comerciante, para su beneficio y de las transacciones comerciales en general.

Cierto es que por más de un siglo,  la Correduría Pública estuvo reservada para un cierto sector de la sociedad, no obstante, tanto el perfil como la formación del Corredor Público moderno, se enfocan más hacia el beneficio social.


El Corredor Público de hoy, tiene un conocimiento enciclopédico de la ley, su aplicación e interpretación; la persona que pretende habilitarse como Corredor Público, debe además conocer detalle a detalle la naturaleza propia del comercio, y sus características; los productos, servicios y mercancías, así como sus particularidades y las del mercado; y debe demostrar en todo momento, que  para su cliente es el amigo y confidente, que lo ayude a prevenir problemas; a solucionar los existentes; a sobresalir en su actividad; y siempre en todo momento cuidando la calidad y la legalidad.

La correduría, es un despacho jurídico y pericial especializado que reúne lo mejor del notario; lo mejor del abogado postulante; lo mejor del abogado consultor; lo mejor de los peritos valuadores; y lo mejor de los tribunales en beneficio de la nación entera.

Además, los Corredores Públicos ejercen sus funciones con gran pasión y altruismo, y es verdaderamente difícil, si no imposible, que sepamos de un Corredor Público con licencia para ejercer como Diputado, Senador, o Secretario de Estado.

La Correduría Pública, es, además, baluarte fundamental de la equidad de género y la equidad de oportunidades.

En la Ciudad de México, y en toda la República Mexicana, podemos encontrar Corredores Públicos del sexo masculino o femenino, de etnias indígenas tradicionales, adultos mayores, y jóvenes, todos ellos bajo el mismo estandarte de la excelencia académica y el trato personal y preferente para quien solicita sus servicios.

 

 

Sección Exclusiva para Corredores Públicos



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