No. A pesar que las figuras del Notariado y la Correduría Pública ostentan una calidad Fedataria para autenticar y dar fe de ciertos actos, ambas figuras son esencialmente diferentes, tanto en su origen como en su evolución.

Originariamente ambas figuras nacen, evolucionan y se desarrollan en ámbitos diferentes, pues mientras el Corredor Público nace por una necesidad cotidiana para asegurar la eficacia de las transacciones comerciales, el notariado tiene su origen como un narrador de acontecimientos que tomaba “notas” de algunos sucesos.

Posteriormente por sus funciones de redacción y conservación que permanecen en la actualidad,  ambas figuras toman el nombre de Escribanos, pero con ciertas especialidades; los ancestros del notariado como Escribanos especializados en materias locales muy específicas (como lo fueron los Escribanos Judiciales por ejemplo), y los antecesores de los Corredores Públicos como Escribanos Especializados en la materia mercantil de gran generalidad (como lo fueron los Escribanos del Consulado del Mar por ejemplo).

La diferencia se profundiza mas, si tomamos en cuenta el Notario, al obtener su patente por el Gobierno Local, sólo es notario en su ciudad o municipio, mientras que el Corredor Público, al obtener su título de habilitación por el Estado Federal, es Corredor Público en todo el territorio nacional, e inclusive con la posibilidad de ejercer algunas de sus funciones allende de las fronteras.

El notario para su ejercicio obtiene una “Patente”, que según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se define en términos generales como un “Privilegio”, mientras que el Corredor Público obtiene un título de habilitación, que en términos generales según el propio Diccionario se define como la aptitud o capacidad para determinada cosa o función, y por ende accesible para cualquier persona que demuestre fehacientemente dicha aptitud o capacidad.

No obstante que en la actualidad ambas figuras establecen como requisito previo el ser Licenciado en Derecho, y aprobar dos exámenes respectivamente, el notario es únicamente Fedatario, de ahí que tanto el examen de aspirante a notario, como el de oposición sean esencialmente idénticos, mientras que el Corredor Público además de Fedatario Público tiene reconocido el carácter de Perito Valuador, Árbitro, Asesor Jurídico especialista en materia mercantil y Agente Intermediario, circunstancias que lo convierten en un especialista de especialidades que necesita demostrar un amplio conocimiento general, y varios conocimientos

 

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